La nueva adicción moderna se llama Pokemon Go. El juego está arrasando en todos los países donde ha sido lanzado y hace furor entre los gamers en tan solo pocos días. Este juego de realidad virtual aumentada no deja indiferente a nadie, ni a los que juegan ni a los oponentes fervientes del juego. La influencia y los cambios en la vida de los jugadores se puede comparar con una forma de adicción de las peores formas porque lo primero que exige de los jugadores es un tiempo prolongado en cada sesión de juego.
Pokemon Go tiene unas características que no son nada inocentes e incluso son bastante peligrosas. Lo primero que llama la atención es que los jugadores no pueden dejar de jugar por menos de 15 minutos y la mayoría de ellos dedican al juego un tiempo desproporcionadamente grande. Los participantes dedican toda su atención en el transcurso del juego y al mismo tiempo pierden la noción de la realidad y de las obligaciones cotidianas de la vida real. Los jugadores no pueden dejar de jugar porque todo en el juego ocurre con una velocidad vertiginosa y casi instantánea y no les deja tiempo reflexionar o pensar en algo más complicado que el juego mismo.
Otro aspecto del juego más popular hoy en día es la posibilidad de socializarse y comunicar con otros jugadores porque se pueden intercambiar picachus y trucos para atraparlos más fácilmente. Una de las cosas imprescindibles que se deben hacer al jugar a Pokémon Go es de salir a la calle para buscar los monstruitos. Gracias a este juego, el jugador puede hablar con mucha gente no solo dentro del juego sino también en la calle. Ya incluso Madrid tiene un record mundial de Guinness de mayor número de gente que queda en un lugar concreto de la ciudad para buscar pokémons porque resulta que cuanto más móviles haya en un sitio, mayor es el número de animalitos que aparecen allí.
Este aspecto de pasear por la calle implica también el ejercicio y es algo muy positivo para los gamers que suelen estar largas horas encerrados en su casa y jugando en el ordenador o el móvil, olvidándose incluso de comer y dormir. Con Pokémon Go no hay peligro de coger sobrepeso sino todo lo contrario, porque uno debe recorrer muchas calles en su ciudad para encontrar los muñequitos y cazarlos. Estos paseos son muy buenos también para los que tienen perros como mascotas y que estarían más que contentos por estar mucho tiempo en la calle, en los parques e incluso en las playas.
Sin embargo, todo que implica peligro de adicción es malo y este juego ya ha demostrado que no solo los niños son adictos a la caza de pokémons, sino también gente adulta. Todos sabemos las consecuencias negativas de cualquier adicción ya que esta lleva hasta negligencias en las obligaciones cotidianas en la familia o el trabajo. Toda actividad que se hace sin responsabilidad y moderación es peligrosa para la salud mental y por tanto Pokémon Go que tiene unas características bastante peligrosas, los jugadores deben tener cuidado y tomar precaución en el juego.